Es el material más utilizado en su fabricación, debido a sus excelentes prestaciones de resistencia, duración, higiene y facilidad de limpieza. Los hay en acabados pulidos o matizados, tanto para instalar bajo la encimera como enrasados,
De 1 sólo seno. Son muy usados actualmente, ya que la mayoría de cocinas tienen lavavajillas, con lo que la necesidad de un segundo seno para lavar la vajilla a mano es menor.
De 2 senos. Son bastante útiles, ya que permiten poner la vajilla enjabonada en un seno y la pasamos al otro seno para enjuagarla.
Con escurridor incorporado/sin escurridor. Sigue siendo bastante útil, ya que permite escurrir los platos de forma sencilla.

No se oxidan. Es lo que tiene el acero inoxidable, ¡que no se oxida!
Resisten altísimas temperaturas. Esta es una ventaja diferencial importantísima. A diferencia de otros fregaderos, incluso de los más modernos de resinas, el acero resiste la temperatura que queramos. No hay problema con ollas o satenes ardiendo.
Muy resistentes a ácidos y productos habituales de limpieza o cocina. Con las debidas precauciones, resisten cualquier ácido más o menos normal de uso habitual en cocinas.
Muy duros. Es relativamente difícil rayarlos. En caso de que se rayen, las rayas no son profundas, con lo que únicamente pasa es que pierden el brillo inicial.
Precio. El mejor precio de entre todos los fregaderos. Una ventaja que los hace únicos.

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